Las casas más famosas del cine

Las casas más famosas del cine
30 abril, 2019 REDPISO

Muchas veces, en la trama de las películas se da más importancia de la que pensamos a un elemento imprescindible en la vida de cualquiera: su casa. Ya sea en una con globos, en una mansión terrorífica, o en un agujero en el suelo, el hogar es tan importante para los personajes del cine como lo es para cualquiera de nosotros.

Muchas de estas casas se han hecho famosas por acoger la infancia de grandes personajes que han quedado en la memoria de cualquiera, como la de Forrest Gump, que representaba el hogar familiar típico de Alabama (aunque en realidad está situada en Carolina del Sur).

Otras se han hecho famosas por su fastuosidad, como la mansión de El gran Gatsby. Interpretado en la versión de 2013 por Leonardo DiCaprio y basada en la novela de F. Scott Fitzgerald, Jay Gatsby en un multimillonario que vive en la ficticia ciudad de West Egg, en Long Island, y del que poco o nada se sabe de él más allá de su enorme residencia y sus lujosas fiestas. Se trata de un castillo de estilo colonial que fue construido en 1928. Según la inmobiliaria encargada de su venta, la mansión cuenta con nada menos que 18 habitaciones, un salón de peluquería, bodega, más de 310.000 metros de jardines, piscina, pista de tenis, garaje de dos niveles, muelle privado…

Otro ejemplo serían aquellas viviendas que son parte imprescindible de la propia película, como en La ventana indiscreta o Solo en casa, donde toda la acción de desarrolla dentro de estas casas.

Casas de fantasía

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad”. Así relata J.R.R. Tolkien la casa de los hobbits de El señor de los anillos. En la película de Peter Jackson, se eligió la zona de Matamata (Nueva Zelanda) para recrear este lugar idílico, donde quedaron para el recuerdo las casas de puerta redonda de madera, las colinas verdes y sus pequeños habitantes que celebraban cualquier cosa que se pudiera celebrar. El poblado de Hobbiton se puede visitar, aunque para ello haya que cruzarse el mundo.

Otra casa de fantasía es la de Carl Fredricksen, el entrañable anciano de Up. La construyó con su esposa Ellie en uno de los prólogos más emotivos que ha dado el cine. Está inspirada por la historia de Edith Macefield, una anciana de Seattle que, con 84 años, rechazó una suma de un millón de euros por vender su vivienda para dedicar el terreno a la construcción de un centro comercial, pues prefirió quedarse con toda una vida de recuerdos. Ante esta situación, los constructores no tuvieron más remedio que plantear el centro comercial rodeando el hogar de la anciana.

No todo iba a ser bueno

Que la casa fuera grande y confortable no quiere decir que dentro ocurriesen cosas precisamente buenas. Buen ejemplo de ello serían las que vemos en las películas de terror, donde muchas veces son casi tan protagonistas de la trama como los propios personajes. La más emblemática es la mansión de Psicosis, donde Norman Bates vive junto a su madre… Este caserón, ubicado cerca del Bates Motel donde va a parar Janet Leigh en su huida, fue expresamente construido para la película de Alfred Hitchcock y actualmente se puede visitar en los estudios de Paramount.

Otra película de terror se ubica en el número 3.500 de la calle Prospect Noroeste en Washington D.C. (Estados Unidos). Hablamos de la casa de El exorcista, que será recordada por esa niña retorciéndose atada a la cama, por la música de Mike Oldfield y por el cura bajando del coche y parándose frente a la casa bajo el haz de luz de la farola.

Otro ejemplo es el número 4 de la calle Privet Drive, en suroeste de Londres. Allí, con sus tíos, vivía de forma bastante mejorable Harry Potter. La casa era bonita y estaba en un buen barrio, pero a Harry le tocó vivir en cuarto diminuto najo la escalera antes de pasar por Hogwarts. La autora de la saga, J.K. Rowling, dice que el nombre de la calle viene de la planta alheña (en inglés, privet), presente en muchos jardines de la zona. El origen del 4 lo encontramos a la idea de mala suerte en China. La casa donde se rodó la película está ubicada realmente en el número 12 de Picket Post Close, en Marins Heron (Condado de Berkshire, al sur de Inglaterra).

El cine es, sin duda, un creador de mundos. Y sin embargo, a veces, todo se queda en casa.

 

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