Cómo proteger a tus hijos en casa

Cómo proteger a tus hijos en casa
12 junio, 2019 REDPISO

Una de las primeras preocupaciones cuando vienen los hijos, o a la hora de llegar a una casa nueva con niños de la mano, es la seguridad. Se trata de una prioridad lógica, dado que los hijos son lo primero para cualquier familia, y nuestra vivienda debe ser segura para ellos hasta que aprendan qué hacer y qué no.

Los riesgos habituales que ofrece nuestra casa para los más pequeños son las caídas, las intoxicaciones y las quemaduras, así como el contacto con utensilios o herramientas peligrosas y los cables. Los riesgos son para todos, pero los más vulnerables son lógicamente los niños. Desde edades muy tempranas, tratan de explorar el mundo que les rodea y el hecho de carecer de la noción de riesgo y peligro, unido a los primeros pasos, nos hace extremar las precauciones.

Lo primero que hay que hacer es detectar los posibles problemas. Hay que pensar por qué zonas puede moverse el bebé y qué objetos puede haber a su alcance. Enchufes, marcos de fotos, productos de limpieza, medicamentos, esquinazos de mesas, puertas con las que pillarse los dedos… También hay que tener cuidado con los objetos pequeños, susceptibles de ser tragados, y con ciertos objetos como cubiertos, tijeras, material de costura, ventiladores, herramientas de bricolaje… Otro tema imprescindible es lo que respecta a vasos o platos de cristal que se hayan roto. Es muy fácil que queden pequeños trozos, que pueden tener un doble peligro: producir un corte o ser tragado.

Vamos a hacer un breve repaso por habitaciones que pueden contener más peligros para nuestros hijos.

En la cocina

Lo más sensato puede ser limitar el acceso de los niños pequeños a la cocina. Aquí encontrarán multitud de objetos peligrosos: cuchillos, tenedores, batidora, pelapatatas, productos de limpieza, además de multitud de objetos de cristal o pesados. También hay que insistir en que nunca entren descalzos.

Debemos ser cautos y guardar ciertos productos en armarios lejos de su alcance. En el interior, procura guardar los productos de limpieza en armarios altos. También podemos valorar la opción de sellar algunos cajones con un cierre especial.

Más objetos con los que tener cuidado: la vitrocerámica (mejor utilizar los fuegos cercanos a la pared) y los mangos de sartenes y ollas (mejor que estén hacia dentro hacia dentro para que no sobresalgan).

En el baño

Con respecto al inodoro, es mejor mantener la tapa bajada, además de soportes especiales cuando nuestro hijo empiece a utilizarlo. La bañera debería disponer de materiales antideslizantes y agarraderas que facilitan un punto de apoyo. Además, nunca se debe dejar solo al niño en la bañera, ya que puede ahogarse en pocos segundos y con sólo unos centímetros de agua.

En las habitaciones

A la hora de planear la habitación de nuestros hijos, debemos tener también en cuenta una serie de factores. Lo principal, la cuna, debe cumplir una serie de requisitos para ser segura. La normativa de seguridad de la Unión Europea establece que la distancia entre barrotes debe ser mayor de 4,5 cm y menor de 6,5, y que debe tener al menos 60 cm de altura.

Para evitar que el bebé introduzca los brazos o las piernas en los huecos mientras duerme, puedes colocar un protector acolchado por dentro de la cuna. Tanto la cuna como el capazo no deben colocarse nunca cerca de estufas o radiadores. Y cuando el niño pase a dormir en una cama, puedes instalar una barandilla de seguridad o barra para que no se caigan durante la noche.

Estos son algunos consejos básicos para que nuestra casa no se convierta en un peligro para nuestro pequeño. Toda protección es poca.

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