
Cada diciembre, los hogares se llenan de luces, villancicos y magia. Entre las nuevas tradiciones que han conquistado a las familias españolas destaca el elfo travieso, un pequeño muñeco que promete diversión y buenos comportamientos antes de la llegada de Papá Noel.
Según la leyenda, estos elfos son los encargados de vigilar el comportamiento de los niños y comunicarle a Papá Noel si merecen los regalos que han pedido. Pero además de su función “vigilante”, los elfos se caracterizan por su simpatía y por las travesuras que dejan cada noche por la casa.
El origen del elfo travieso: de Estados Unidos al mundo
Aunque su imagen recuerda a los duendes de las leyendas escandinavas, fue en Estados Unidos donde esta tradición se popularizó gracias al libro The Elf on the Shelf: A Christmas Tradition (2005), escrito por Carol Aebersold y su hija Chanda Bell.
La obra contaba la historia de unos pequeños elfos que, días antes de Navidad, llegaban a los hogares para observar a los niños y luego informar a Papá Noel sobre su comportamiento.
El éxito fue tal que pronto surgieron muñecos inspirados en los protagonistas del libro, convirtiéndose en un fenómeno mundial.
Así son los elfos traviesos
Los elfos traviesos son pequeños exploradores con espíritu juguetón, conocidos por esconderse en lugares insospechados y causar pequeñas bromas.
Algunas de sus travesuras más comunes incluyen pintar los huevos del frigorífico, esconder juguetes o cubrir los espejos con pegatinas navideñas.
Su tamaño suele rondar los 30 centímetros de alto, con cuerpo de tela suave, cara de vinilo y manos con velcro para facilitar sus poses y travesuras.
Reglas básicas del elfo travieso
Para disfrutar plenamente de esta tradición navideña, hay algunas reglas que deben respetarse:
Dale un nombre: el elfo solo cobra vida cuando la familia lo adopta oficialmente.
No se puede tocar: si los niños lo hacen, el elfo pierde su magia.
Si alguien lo toca, hay que escribir una carta a Papá Noel: una forma simbólica de pedir disculpas.
Aparece el 1 de diciembre: a partir de esta fecha, el elfo observa y reporta a Papá Noel.
Desaparece el 24 de diciembre: justo antes de la Nochebuena, regresa al Polo Norte con su informe final.
Dónde esconder al elfo travieso
La diversión de esta tradición está en la creatividad. Cada día, el elfo aparece en un nuevo rincón del hogar, dejando un toque de sorpresa. Algunas ideas:
En la cocina, comiendo galletas o escondido entre los dulces.
En el árbol de Navidad, haciendo de adorno o trepando por las ramas.
En el salón, leyendo un libro o viendo la televisión.
En el baño, cepillándose los dientes.
En el dormitorio, escondido entre las almohadas o en el armario.
Dónde comprar un elfo travieso
Puedes encontrar el elfo travieso en muchas tiendas, pero el modelo más popular está disponible en Amazon, donde se ha convertido en número uno en ventas.
Este muñeco mide 30 cm de alto x 7,5 cm de ancho, tiene cuerpo blando y rostro de vinilo, y sus manos con velcro permiten colocarlo en cualquier posición.
Ideal para crear travesuras y mantener viva la ilusión navideña.
Por qué tener un elfo travieso en casa
Más allá del juego, esta tradición ofrece múltiples beneficios para las familias:
Fomenta la unión familiar: los niños comparten con sus padres las aventuras del elfo cada mañana.
Estimula la creatividad: cada día es una nueva oportunidad para inventar una travesura diferente.
Mejora la comunicación: los pequeños expresan sus emociones y reflexionan sobre su comportamiento.
Refuerza la magia navideña: mantiene viva la ilusión de Papá Noel y el espíritu de la Navidad.
Una costumbre que llegó para quedarse
El elfo travieso no es solo un muñeco decorativo: es una excusa perfecta para compartir risas, creatividad y magia en familia.
Desde el 1 hasta el 24 de diciembre, este simpático vigilante se convierte en un compañero inseparable de la Navidad.
Y lo mejor: deja tras de sí recuerdos que duran mucho más allá de las fiestas.

