
La Ruta 66 murciana es uno de esos viajes que rompen expectativas desde el primer kilómetro.
No hay rascacielos ni moteles clásicos, pero sí desiertos, oasis y pueblos que parecen de otro continente.
Este road trip recorre carreteras secundarias del interior murciano.
El paisaje cambia constantemente y obliga a mirar el entorno con calma.
En pocas horas, el viajero pasa de escenarios áridos a rincones con agua cristalina.
Esa mezcla es lo que convierte la ruta en una experiencia tan sorprendente.
Un road trip por Murcia con espíritu americano
Carreteras que recuerdan al Lejano Oeste
Las carreteras de la Ruta 66 murciana atraviesan paisajes que recuerdan a Arizona o Utah.
Uno de los tramos más impactantes es el desierto de Mahoya.
Aquí dominan las badlands, las colinas erosionadas y los tonos ocres.
Con la luz adecuada, el entorno parece un decorado de cine.
Otro punto clave es la Rambla Salada, un paisaje extremo y silencioso.
El terreno salino y seco refuerza esa sensación de western español.
Oasis y agua en medio del desierto murciano
El contraste más inesperado del viaje
Uno de los grandes atractivos de la Ruta 66 murciana es su contraste.
Tras kilómetros de sequedad, aparecen oasis que rompen cualquier previsión.
El Cañón del Cajer sorprende por su combinación de roca y agua.
Las pozas y la vegetación crean un paisaje casi irreal.
Muy cerca, los Baños de Fortuna ofrecen una parada perfecta.
Sus aguas termales son ideales para relajarse tras horas de carretera.
“Es increíble cómo en un solo día pasas del desierto a un oasis”, comenta un visitante habitual.
Esa variedad es uno de los grandes valores de esta ruta.
Naturaleza y pueblos con historia en la Ruta 66 murciana
Sierra de la Pila y Macisvenda
La Sierra de la Pila añade un tramo verde al recorrido.
El cambio de altura regala vistas amplias y senderos tranquilos.
Una parada recomendada es Macisvenda, un pequeño núcleo rural.
Aquí el viaje se vuelve pausado y más humano.
Cuevas, leyendas y misterio
La ruta también tiene espacio para la historia y el misterio.
La Cueva de la Excomunión, vinculada a Jaime el Barbudo, es uno de los puntos más singulares.
Este enclave mezcla paisaje, leyenda y tradición oral.
Es una parada breve, pero deja huella en el recuerdo del viaje.
Por qué la Ruta 66 murciana es un plan diferente en España
La Ruta 66 murciana combina naturaleza, aventura y patrimonio.
Todo ello sin grandes multitudes ni infraestructuras masivas.
Es ideal para amantes del coche, la fotografía y los paisajes extremos.
También para quienes buscan planes diferentes en Murcia.
No hace falta cruzar el Atlántico para vivir un road trip auténtico.
A veces, la aventura está mucho más cerca de lo que parece.
Una ruta para mirar Murcia con otros ojos
La Ruta 66 murciana demuestra que las carreteras legendarias no son exclusivas de Estados Unidos.
Murcia ofrece libertad, contraste y escenarios que sorprenden al viajero.
Explorarla es redescubrir el interior de la región.
Y confirmar que la aventura también empieza a pocos kilómetros de casa.
